3 experimentos sorprendentes con mandarinas

por | Ene 13, 2015 | con electricidad, de "cocinillas", de química, experimentos | 4 Comentarios

Seguro que por las fechas en las que estamos ya has pelado y comido un montón de mandarinas. A nosotros nos gustan muchísimo y solemos aprovechar y comprar cajas bien grandes, como dicen mis peques, de “punto com”.

Te pongo un reto ¿sabrías decirnos 3 propiedades que tienen las mandarinas?

  • Seguro que has escuchado muchas veces que los cítricos tienen mucha vitamina C, ¿verdad? y ¿sabes que la vitamina C es un potente antioxidante?
  • Seguro que otra de las propiedades en las que te paras a pensar es en su olor y es que también tienen aceites esenciales que le hacen tener este aroma tan característico.
  • La última propiedad que vamos a comentarte hoy aquí es su capacidad para reponer electrolitos en nuestro organismo. Esto de los electrolitos nos suena a las bebidas que tomamos después de hacer deporte ¿verdad?

Vamos a ver qué tal nos salen estos experimentos con mandarinas. Empezamos por el más sencillo de todos. Aquí ha sido la Dra A quien me ha echado una mano, y es que este experimento para la motricidad fina de los peques va fenomenal.

Colonia de mandarina

Con este título seguro que te estás imaginando cómo huele ¿verdad? Los materiales que vamos a necesitar son muy fáciles de conseguir. Tenemos que utilizar alcohol etílico para hacer la extracción, pero me voy a poner manos a la obra para ver si consigo un pequeño alambique para poder hacer otros destilados y poder enseñaros otra forma de extraer un aceite esencial. Pelamos una mandarina y retiramos todo lo que podamos la parte blanca que sale con la cáscara. Nosotros los hemos hecho con los dedos, no es difícil, pero sí hay que tener paciencia. Ahora párate un poco a observar cómo es la piel. ¿ves dónde están los aceites esenciales? La foto la hemos podido hacer gracias a un regalo de los Reyes Magos al Dr.Di y creo que le vamos a sacar mucho partido.

experimentos con mandarinasMete los trocitos de la cáscara de mandarina, lo más pequeños que puedas en botes de cristal y añade suero fisiológico estéril y alcohol más o menos a partes iguales (aunque mejor si lleva un poco más de alcohol que de agua), hasta que completes el botecito. Hemos hecho 2 uno al que además le hemos echado unas gotas de aceite de oliva y otro sin nada, para ver si hay alguna diferencia. Agita muy bien y déjalo en la oscuridad un tiempo. Cuando te acuerdes, vuelve a agitarlo para que se vaya homogeneizando todo lo que se pueda. El nuestro lleva en preparación 4 días y ya va cogiendo color. No lo he abierto, así que todavía no sabemos cómo huele. Lo dejaremos unos 15 días y después colaremos los trozos de cáscara de mandarina con un papel de filtro. Como ves, hemos tapado los tapones con film transparente para intentar que se evapore lo mínimo. Para hacer este experimento nos hemos ayudado de la receta que indican en el blog Silvan Nature. Ha sido muy fácil ¿verdad? Por último como curiosidad, la mandarina es un fruto que se denomina hesperidio, porque la pulpa está llena de vesículas llenas de jugo. Fíjate la próxima vez que comas una.colonia de mandarina

 

Ahora ya sí, vamos con la detección de la presencia de vitamina C.

El efecto de la vitamina C

La Vitamina C o ácido ascórbico es un nutriente esencial. Esto significa que nuestro cuerpo no lo puede fabricar y se lo tenemos que dar a través de la dieta (la OMS recomienda tomar 45 mg al día y la mandarina tiene 35 mg de vitamina C por cada 100 g comestibles). Mejor que no se nos olvide  porque interviene en reacciones importantes dentro de nuestro metabolismo (metabolismo del hierro, del colágeno, síntesis de hormonas, ácido fólico,…). Además es un potente antioxidante que sirve para retrasar el envejecimiento celular. Es esta propiedad, la de antioxidante, con la que vamos a jugar en esta actividad. ¿Te acuerdas de los experimentos que hemos hecho con betadine para buscar almidón? Puedes recordarlos aquí (harina de castaña) y aquí (experimentos del otoño). El lugol, o en nuestro caso el “betadine de curar las heridas” es un potente oxidante. Cuando lo añadimos sobre el almidón, se produce una reacción química que podemos detectar por un cambio de color. Pasa de naranja a azul oscuro cuando hay almidón. Si añadimos un fuerte antioxidante, algo que contrarreste esta reacción, ¿qué ocurrirá? Te lo enseñamos:efecto de la vitamina C

Como puedes ver la disolución que teníamos de color azul oscuro, pierde su color al añadir zumo de mandarina que tiene vitamina C. Dr Di se ha pasado un buen rato jugando añadiendo zumo de mandarina o betadine para hacer los cambios de color que él quería. Las pipetas dan mucho juego y se ha puesto guantes y todo, como una gran químico.

Si partimos de una disolución de almidón con vitamina C de inicio también veremos que necesitamos echar más gotas de betadine para que el cambio de color se produzca. Digamos que la vitamina C está retrasando la oxidación. Este ha sido nuestro experimento para comprobar el efecto de la vitamina C ¿qué te ha parecido? Por cierto, ¡no se te ocurra beberte este zumo!

Reponiendo electrolitos

Ahora el más difícil de todos. Vamos a construir un circuito eléctrico. No parece muy difícil ¿verdad? pero se nos ha complicado un poco y la verdad que creo que la electricidad no es lo mío. Los electrones y yo andamos un poco peleados. Os cuento todo. Ya sabes que los electrolitos son importantes para nuestro organismo, afectan a la cantidad de agua que hay en nuestro organismo, al pH de la sangre, intervienen en la actividad muscular, en las conexiones nerviosas,… y que cuando hacemos deporte conviene rehidratarse para lo que tenemos que beber no solo agua sino también estos electrolitos que hemos perdido con el sudor. Cuando una sal, un ácido o una base en disolución se disocian (cargas + y -) pueden conducir la electricidad. La electricidad se produce porque hay movimiento de electrones. Para que veamos el resultado del movimiento de electrones nos vamos a ayudar de una bombilla y se confirma que hay movimiento de electrones cuando se enciende. El circuito más sencillo con el que vamos a empezar es el que te enseñamos en la foto: Tendremos una pila, una bombilla y nos hemos construido un sencillo interruptor con un clip. Cuando el clip toca las dos abrazaderas veis que se enciende la bombilla.circuito electrico con interruptor

Ahora, me encantaría poder decirte que poniendo el zumo de mandarina, conseguimos que se encendiera la bombilla, pero no ha sido así. El ácido cítrico es un ácido débil y creo que no tiene la suficiente fuerza para conseguir que se encienda la bombilla. Hemos tenido que añadir un poco de sal (NaCl) que es una sal que se disocia (se separan sus iones muy fácilmente) para conseguir que se encendiera un poquito la bombilla y como ves hemos quitado incluso nuestro super interruptor por si nos pudiera estar afectando.electrolitos

Así que hemos pensado que para mejorarlo podíamos construir una batería con mandarinas y ver si aumentaba el voltaje (utilizando un voltímetro). Hemos utilizado tornillos galvanizados que van recubiertos de zinc y monedas de 5 céntimos de euro, que son de cobre. El cable que utilizamos es de cobre. Nos aseguramos que el circuito está cerrado y enganchamos el voltímetro. Por fin hemos visto que el ácido cítrico de la mandarina conduce la electricidad que se genera por diferencia de potencial entre los dos electrodos. ¡Qué bien! Y además, al poner dos mandarinas en serie, tenemos mayor voltaje.batería con mandarinas

 

Pero Arantza y ¿por qué estamos haciendo un experimento con enchufes y bombillas si cuando nosotros comemos mandarinas no tenemos ningún cable por dentro?

¿estás seguro de esto?

Estamos llenos de conexiones neuronales y se comportan como verdaderos cables. Las señales eléctricas que se producen entre las neuronas deben llegar desde todos los puntos de nuestro organismo a nuestro cerebro. Por eso es importante reponer electrolitos en su justa medida para que todos nuestros circuitos (incluido el de la sangre) funcionen perfectamente.

Igual este experimento lo he contado muy rápido, por eso si no ves claras las fotos, atrévete a preguntarme.

Ha sido muy divertido y Dr.Di ha disfrutado con la electricidad un montón y espero que tú también.

¡Qué ricas están las mandarinas!, así que ahora ya sabes que no tienen que faltar en tu dieta porque tenemos muchas razones para comerlas (al menos 3 que te hemos contado aquí).

¡Cuéntame qué te parece esta propuesta!

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