una cría de avión común en casa

por | Sep 22, 2015 | experimentos, observando animales | 5 Comentarios

Sigo contándote cosillas que nos han pasado en el verano. Sucedió el fin de semana de antes de irnos de vacaciones. Jesús, el portero que cuida de nuestra comunidad, se encontró en el garaje una cría de golondrina, bueno, eso pensábamos. Después, gracias a un vecino nos enteramos que se trataba de una cría de avión común; se diferencia de la golondrina en el obispillo, que en las fotos te marco qué es. Jesús la estuvo cuidando unos cuantos días, pero llegaba el fin de semana y nos preguntó si queríamos cuidársela hasta el lunes. Podéis saber la respuesta. No tuvimos ninguna duda al respecto.

cría de avión común

Lo primero que hicimos fue buscarle comida. ¿Sabes qué come un avión común? ¡solo insectos! así que, no nos podíamos apañar con lo que había en nuestra nevera. Nos fuimos a una tienda de animales para tener una fuente de alimento sencilla. Nos vendieron larvas de insecto rojas, que se utiliza como comida en acuarios. Nos pareció apetitoso para Pichín, que así bautizamos al pajarito con permiso de Jesús. Cuando nos dejaron a Pichín el viernes, todavía no abría el pico para comer. Había que ayudarle, pero ya veréis cómo se espabiló en el fin de semana. También consultamos a un conocido que está muy vinculado a GREFA (grupo de rehabilitación de la fauna autóctona y su hábitat) por su alimentación y cuidados.
Además le preparamos una casita confortable. Teníamos un volcán por casa, hecho con ingredientes de la cocina y que le dan un aspecto como de barro, parecido al de sus nidos (la foto del nido verdadero es de la wikipedia). Además, el volcán es profundo así si quería esconderse un poco, lo podía hacer también. Le hicimos otro un poco más grande, pero no le gustaba tanto. La caja no estaba cerrada, era una caja abierta para que pudiera mover las alas, y si quería intentar volar que lo pudiera hacer.nido de avión común

Lo colocamos cerca de la ventana para que pudiera oír a los adultos que vuelan cerca. Hay una colonia de pájaros bastante grande. En el verano es muy sencillo escucharles por la mañana.
Ya estábamos listos.
La pequeña de la casa, había hecho en el cole un proyecto sobre pollitos. Habían tenido en la clase huevos de gallina en incubadoras. Todos los niños de la clase habían visto cómo nacen y cómo se cuida de los pollitos. Nos encantó este proyecto. La Dra A se parece mucho a mí cuando yo era pequeña. Le interesan mucho todos los “bichos”. Mi madre suele contar de mí, que cuando salíamos al campo, al volver a casa, siempre me revisaba los bolsillos porque seguro que me llevaba algún grillo, saltamontes, mariquita,… y recuerdo decir que de mayor quería ser granjera. Pues la Dra A es igual. Aunque le explicamos que no podíamos coger el pajarito demasiado, solo cuando tuviéramos que limpiarle la casita o darle de comer, le costaba mucho aceptarlo. Se acercaba con frecuencia para ver qué tal estaba. Se implicó muchísimo con el cuidado de Pichín. Es casualidad pero el nombre de mi hija es en euskera y su traducción al castellano es golondrina, “ave que anuncia la primavera”.
El sábado Pichín dio un cambio espectacular. Ya abría el pico él solo para comer, pedía la comida piando con insistencia. Era muy gracioso porque la caca la hacía fuera de su nido, se subía al borde del volcán y que cayera fuera. Muy limpio. Las larvas, le gustaban mucho, pero también salimos al Pardo y a un jardín que hay cerca de casa, que es bastante silvestre, para cazar insectos voladores. Fuimos con cazamariposas y botes de conservas. Fue toda una aventura. cría de avión común comiendo
Como lo que cogimos fueron insectos voladores, antes de dárselos a Pichín, los congelábamos y los troceábamos. La comida se la dábamos con unas pinzas y la Dra A, siempre estaba dispuesta a darle de comer. Al Dr. Di le gustaba, pero no tanto como a su hermana. Y no me digas que Pichín no tenía un aspecto simpático, con esos dos cuernecillos que le salen de plumas.después de haber comido
Y así pasamos el fin de semana. Fue como tener un bebé en casa. A las 7 en punto de la mañana ya piaba para pedir la comida y nos llamó mucho la atención la cantidad de veces que comía al día.
Nos hubiera encantado haber seguido cuidando de Pichín, pero llegó el lunes y tuvimos que entregárselo a Jesús. Ya nos íbamos además de vacaciones de verano, pero nos dio muchísima pena despedirnos. Le habíamos cogido mucho cariño. Estábamos seguros que volaría con sus compañeros en unos días. Nos acordamos mucho de Pichín en los días que no estuvimos en Madrid. Al volver, lo primero que hicieron los niños, fue ir a buscar al portero para preguntarle si Pichín ya volaba. Jesús nos dio una muy mala noticia. El jueves se había muerto. Probablemente de una infección porque aparentemente el pajarito estaba bien. Nos dio mucha pena. A Jesús se le saltaban las lágrimas.

Me hubiera encantado poder contarte otro final, pero allá donde estés, seguro que estarás volando…

Una golondrina
puso en su maleta
dos gotas de lluvia
y tres hojas secas.

Pues en otoño
ella irá de viaje
montada en las nubes
sin pagar pasaje.

Poesía del blog Infantil Belda.

Podéis también consultar la experiencia de los niños de educaconbigbang cuidando de un vencejo.

Si quieres colaborar en la campaña de huérfanos de GREFA, pincha en el enlace. Necesitan ayuda para continuar con su labor.

Y con mucha pena y con un gran recuerdo, te dejo la entrada de hoy. Si te apetece contarnos alguna historia cuidando algún animal que hayas recogido, estaremos encantados de escucharte.

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